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Esculturas en arena

Probemos CREAR algo impactante 




Fotos que parecen ser producto de una divertida broma en la playa. 
Es probable que esta chica se haya tumbado en la arena mientras sus amigos o familiares la cubrían estratégicamente para tener una foto que subir en redes, dejando su cabeza y parte del pecho al descubierto. 
La intención parece ser crear una ilusión visual humorística, haciendo que parezca que el cuerpo está enterrado de una manera inesperada después de una tormenta de arena.

Este tipo de imágenes son comunes en contextos de diversión en la playa, donde la gente juega con la arena para crear efectos curiosos o engaños visuales. 

Es poco probable que alguien simplemente se quedara dormida en una playa nudista y terminara enterrado por algún bromista de esa manera sin despertarse en algún momento del proceso. Lo más lógico es que esta imagen haya sido parte de una broma intencional entre amigos

Sin embargo, existe esa remota posibilidad de que alguien decidió jugarle esa broma mientras dormía, aunque algo rebuscada. 

Lo más probable es que haya participado activamente en la creación de la foto para lograr el efecto visual que se ve. 









El último click


El Último Disparo

Nadie en el tren notó cuando ella se asomó con la cámara, excepto él.

El lago, oscuro y profundo, reflejaba un cielo gris de tormenta inminente. El tren avanzaba silencioso, como un depredador deslizándose sobre los rieles. Ella, con su cabello ondeando al viento y una sonrisa apenas perceptible, enfocó su objetivo a través del lente.

tschic, tschic, tschic.

El sonido le resultaba claro y familiar, el obturador con sus tomas en modo "bracket", para evitar fotos movidas, se perdió entre el murmullo del agua y el zumbido del tren. Pero él lo escuchó. Y supo que lo habían encontrado, 3 imágenes lo delatarían.

No podía ver su rostro con claridad, pero conocía esa postura. Esa forma de sostener la cámara.

Se levantó de su asiento y caminó hacia el vagón trasero. Tenía que desaparecer antes de que ella llegara a él. Pero al girar en el pasillo, la vio. Allí estaba, con la cámara en alto, mirándolo fijamente.

—Hola, amor.

Su voz era un eco del pasado, de noches envueltas en sábanas desordenadas y besos que sabían a despedida.

—Lena… —su voz apenas salió.

—Te advertí que si me traicionabas, te encontraría.

Él sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Sus labios aún recordaban el sabor de los suyos, el roce de su piel. Pero su mirada ahora era distinta. Era la misma con la que solía fotografiar a sus presas.

—No tienes que hacer esto…

Lena ladeó la cabeza con una sonrisa que aún conservaba la ternura de otros tiempos.

—Claro que sí.

Entonces, bajó la cámara y él vio lo que tenía en la otra mano.

El último disparo no fue con el obturador.

Click.

Otro disparo pero esta vez desde la recámara un proyectil le había agujereado el pecho a gran velocidad.

Y el tren siguió su camino, mientras la tormenta rompía sobre el lago.


 

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